lunes, 21 de noviembre de 2011

Yo resalto. Jesús Horcajo.

Artículo 1. La dinamización de los equipos docentes

Hace ya algún tiempo que se ha superado diferentes tipos de creencias (de aspectos más negativos) en cuanto al trabajo grupal. Cada vez se ve más entre el personal docente como una necesidad, con el objetivo de tomar las mejores decisiones i el compromiso de todas las partes implicadas.

En el trabajo docente, nos encontramos con dos tipos de necesidades; de productividad y afectivas. En cuanto a los alumnos, es conseguir una motivación, un cierto grado de preparación para las posteriores etapas, y ayudarlos a madurar en aspectos individuales y grupales. En relación a los profesores, mantener una buena relación entre ellos, colaborar entre los grupos de trabajo, el reconocimiento del éxito, aportar ideas o asumir responsabilidades.

Con el objetivo de atender la motivación del grupo, a todos los niveles se proponen cinco líneas de actuación: la innovación, el reto, el éxito, el reconocimiento y el clima afectivo.

Por último, decir que todas estas direcciones motivadoras se tienen que trabajar juntas, y no de manera aislada, para conseguir su mayor eficacia.

Artículo 2. Claves para la dinamización interna.

La demanda del asesoramiento ha surgido debido a la coincidencia de varios factores, como son la necesidad de afrontar las variaciones de las prácticas de enseñanza, la presión de los medios de comunicación, el desarrollo de la sociedad de la información, entre otras. De esta manera, actualmente se considera prácticamente imposible llevar a cabo una reorientación de las prácticas educativas sin un apoyo para esto.

A lo largo de un periodo de tiempo, el asesoramiento se ha centrado principalmente en intentar introducir planteamientos oficiales, con el objetivo de disminuir la resistencia al cambio por parte de los asesorados. Si este asesoramiento viene de un agente externo, la reacción ante los posibles conflictos del centro se verá más limitada debido a que no ha vivido las situaciones diarias de éste. A veces se dan casos en los que a la práctica, las funciones del asesor externo y las del interno se llegan a confundir, ya que el externo acaba encargando de las funciones de influencia y orientación al interno.

Señalar que en la última parte del artículo se explican diferentes tipos de errores que pueden amenazar esta corresponsabilidad y a continuación se expresan las pautas para superarlos.

Artículo 3. Formación en centros. Una oportunidad para la innovación.

La aceptación de la figura del asesor conlleva la colaboración que éste tendrá con el proceso de asesoramiento. El asesor es una pieza que colabora para que se puedan incluir una serie de cambios/mejoras, respondiendo a las necesidades del momento del centro en cuestión.

En cuanto al propio proceso, primero de todo se tiene que entender el problema en cuestión, profundizando en éste con el objetivo de tener una visión general de el. Seguidamente, se debatirán algunos de los aspectos localizados en la fase anterior. Después de esto, se tiene consensuar las soluciones entre el profesorado. Como último punto, se revisa y se pone en práctica, con sus consiguientes evaluaciones y posibles cambios, teniendo en cuenta las resistencias que se puedan encontrar.

Artículo 4. Roles y actitudes de equipo en las organizaciones que aprenden.

La diferencia entre grupo y equipo no es algo significativo para muchas personas, pero está claro que se pueden remarcar varios aspectos diferenciados entre estos, como son el sentimiento de los objetivos como propios, de uno mismo, y no como simplemente individuos contratados, o la comunicación abierta y honesta que podemos ver presente en un equipo, cosa no visible en un grupo, entre muchas otras.

Encontramos una serie elementos comunes en la configuración de un equipo, como son unos objetivos únicos compartidos, aportaciones complementarias, una planificación, un propio método de trabajo, una serie de normas que limiten ciertas conductas, la confianza (comunicación) entre los miembros de éste, la organización de roles complementarios, la cohesión del grupo y la evaluación del proceso y los resultados (con un objetivo de mejora).

En el artículo también se describen unas características ligadas a los criterios de efectividad. Principalmente son cinco: el diseño de la tarea (incluye puntos como la autogestión o la participación), la interdependencia (de la tarea, las metas…), la composición (flexibilidad, heterogeneidad…), el contexto (formación cooperación entre equipos…) y el proceso (ayuda mutua, carga de trabajo equiparable para todos…).

Hay diferentes factores que hacen referencia a aspectos de las tareas en un equipo: la organización de equipo, los indicadores de actuación, el liderazgo, la vivencia y proyección como equipo, la implicación en la toma de decisiones, la consistencia del equipo o la responsabilidad compartida.

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